miércoles, 19 de febrero de 2014

MARCHA DEL COCIDO 16-2-14

Por fin el gran día. La 1ª Edición de La marcha del Cocido se celebró el pasado 16 de Febrero y nosotros, como no, nos apuntamos. Con un dia bastante bueno, La prueba, NO PUNTUABLE, consistía en dos rutas: Una de 30 km y la otra de 60 km. Nosotros escogimos “la corta” ya que creemos que para nuestro nivel iba a ser la correcta. Esta, calificada de nivel MEDIO, tenía un recorrido que transcurría por Quijorna, Valdemorillo, Villanueva de la Cañada y Brunete. El avituallamiento, se situaba entorno al km 10. A la marcha nos juntamos Juan, David, Juan Lopez y un servidor ( Jose) con muchas ganas y esperando que el tiempo y el estado de los caminos nos respetasen. Lo que no sabíamos era que iba a ser toda una aventura.


SALIDA:
A las 10:20 daban el pistoletazo de salida. Con un gran ambiente y un buen número de participantes, empezamos el recorrido juntos. Como no, ya en menos de 1 km, saliendo de Quijorna, los primeros atascos empezaron a formarse con la presencia de unos charcos que limitaban el paso por zonas estrechas.” La tarjeta de presentación “ de como nos íbamos a encontrar el camino empezó dura, pero ¿somos leones o hue…? Jejeje bromas aparte, pudimos superar las dificultades y proseguir el camino.

PRIMER EXAMEN:
Una gran subida No llegábamos al km 3 cuando una subida nos da la bienvenida, con su dificultad de terreno correspondiente ( transcurría un pequeño riachuelo en el medio de este) empezó a dificultar la marcha. Juan Lopez y David se adelantaron, mientras que Juan y yo fuimos más retrasados y calmadamente. Personalmente, creo que fue el punto en el que me empecé a dar cuenta que esta marcha no iba a tener nada de fácil e iba a hacernos sudar ( o por lo menos a mí) “sangre”. De hecho, tuvimos que subirla andando con la bici. Si sirve de consuelo, yo por lo menos no vi a nadie que la subiese subido a la bicicleta. Justo en medio de la subida a la altura del km 4.5, hicimos una pequeña parada Juan y yo para reponer fuerzas y proseguir…. A partir de ahí todo fue subida hasta el km 6 mas o menos, ibamos alternando el subir andando con el pedaleo en cuanto cogíamos un poco de aire… en ese punto empezamos a disfrutar de pequeñas bajadas y subidas, llegando a tocar incluso un poco de asfalto ( algo que tengo que reconocer que agradecí y mucho), en este punto Juan comenzó a sacarme ventaja. Ya cerca del circuito de moto cross de Valdemorillo, del que pasaba muy cerca el recorrido, perdí la pista de Juan, el cual se adelantó con un ritmo más rápido que el mio. A partir de ahí, pese a que estuve con algunos ciclistas con los que coincidí posteriormente en otros puntos del recorrido, estuve en “tierra de nadie”. No sabía como iba, si iba a un ritmo muy lento en comparación con el resto de “los nuestros” aunque me imaginaba que tanto David como Juan Lopez, irían a un ritmo muy superior al mio. El caso era llegar al avituallamiento y reponer con ellos las fuerzas necesarias para proseguir.


AVITUALLAMIENTO (km10):
Como si del paraíso se tratase, este avituallamiento o parada para descansar me vino de perlas. Allí me esperaban frutas como plátano, naranja, barritas de cereales o bebidas energéticas, así como mis amigos. David y Juan Lopez llevaban un buen rato esperando, mientras que Juan no llevaba mucho . Mis impresiones y charlas con estos fueron muy breves ya que ellos enseguida prosiguieron la marcha mientras que yo me esperé unos minutos más. Otra vez me veía solo… jajajaja y era lo que no quería porque sino se me haría eterna. Mucha gente me ha preguntado posteriormente si ha merecido la pena apuntarse a la marcha. Sinceramente tengo que decir que un SI rotundo por dos cosas:
1.Una nueva experiencia. Ese gusanillo de saber que era una marcha nivel medio se me ha quitado con buenas sensaciones.
2.Las bajadas que ahora explicaré.



BAJADAS
Fueron unos minutos de intensas bajadas por unos caminos bastante duros en algunos tramos y no fáciles en los que vi varias caídas y algunos pinchazos. Unas bajadas en las que disfruté como un enano. Había momentos en los que pensé que había pinchado casi con total seguridad y en dos ocasiones, me veía más en el suelo en ningún otro lado. Las constantes piedras, barro o “surcos” formados por las lluvias que cayeron días anteriores hacían que pusiera todos los sentidos por donde bajar y seguir. Por suerte, no hubo ni caídas ni pinchazos, cosa que desgraciadamente si le ocurrió a algunos participantes. Mientras tanto, los 2 Juanes y David bajaban a todo lo que su sentido común les permitía,… algún susto se llevaron debido al poco agarre en algunas zonas. Ya cuando había realizado el descenso, varios organizadores empezaron a indicarnos e informarnos que tuviéramos cuidado con la siguiente bajada que habría, ya que se había acumulado muchísimo barro y podría ser peligroso. Entre medias, una experiencia bastante chula: El camino era prácticamente intransitable y debí cruzar por medio del rio. Esa sensación de ir por el agua, de saber que no podía parar porque sino me mojaba entero me encantó. Ahora, recordando todo eso, diría que no sería capaz, pero mi afán de intentar ver a Juan o alguien más adelante, me motivó (cosa que no conseguí, pero sin embargo compartí bastante recorrido con varios ciclistas que estaban igual que yo: Se estrenaban en una marcha y estaban sudando “sangre” también. La gracia venía que se llamaba igual que yo ( Jose) y le llamaban “MONTI” (imagino que por su club ciclista: LOS “MONTIVADOS”) y cada vez que pasábamos casi a la vez por alguna zona de nivel difícil, sus compañeros que le esperaban le motivaban, creyendo en más de una ocasión que eran esas motivaciones para mí . Al menos me sirvió en más de una ocasión para superar esos tramos.

VILLANUEVA DE LA CAÑADA
Cuando ya veía que las subidas y bajadas habían cedido y empezábamos a transitar por tramos más parecidos a los que solemos realizar Juan y yo por el sur de Madrid, me vino un pequeño subidón. Intentando de nuevo seguir para ver a Juan, el cual me pareció verle en una llanura casi bordeando la carretera, Juan en ese punto ya se había quedado descolgado de Juan Lopez y David tras haber hecho un descansito para relajar manos y piernas. Posteriormente cuando me cansé cerca de unas fincas de caballos , acabé desistiendo de dar alcance a Juan. Hubo un pequeño tramo que tuve que ir muy despacio ya que sabía que aún tocaban unos kilómetros y no sabía que me podría encontrar.

LLANO, LLANO Y MÁS LLANO
Quizás el momento más duro de la marcha, no por la dificultad de esta parte del recorrido sino que la bicicleta hacía ya rato que le costaba cambiar perfectamente la marcha. Encima dejé detrás a unos cuantos ciclistas que habían compartido recorrido conmigo y que entre nosotros nos habíamos ido motivando: Que si uno adelanta, que si otro después, que si uno sube o pasa por ahí.. pero esta vez me encontraba solo. De hecho, hubo un momento en que creí que me había confundido de recorrido, hasta que ví a lo lejos a una chica, la cual “me acompañó” en el recorrido hasta casi Quijorna, donde por arte de magia, volvió a aparecer “el otro Jose” y juntos nos hicimos el kilómetro final, lleno de barro y en el que ni la bicicleta se deslizaba, resbalaba y de todo. Mientras tanto, Juan pedaleaba en solitario, a buen ritmo ya que se había repuesto un poco de tanta subida y de las bajadas exigentes. Se unió a una pareja que rodaba a un ritmo parecido, pero decidió adelantarles y poco a poco los fue dejando atrás.

META
 La meta en el mismo sitio, David llegó el primero, a los 10 minutos llegó Juan Lopez y 10 minutos después llegó Juan (el cual compartió el último km con otro biker), ellos 3 se fueron al lavado de bicis pero desistieron debido a la larga cola… yo, llegué a meta, pero al no tener el cupón a mano no pude disfrutar del cocido. De todas maneras, en ese momento solo quería cambiarme y pegar un lavado a la bicicleta, la cual quedó embarrada hasta el sillín. Pese a que habían habilitado un lugar para la limpieza, preferí cambiarme y esperar al resto de los amigos para irnos a casa. Tuvimos que parar Juan, David y yo a lavar las bicis a medio camino… porque estaban de barro hasta arriba!

CONCLUSION:
Como he indicado antes, no me arrepiento de haber asistido a esta 1ª Marcha del Cocido en Quijorna. Pese a que no ha sido “moco de pavo”, el terreno no fue apropiado en muchas partes del recorrido y se nos quedó grande la marcha en ciertos puntos, me sirvió para coger experiencia en ciertas situaciones y creo yo que quitarme miedo al barro y zonas encharcadas. Queda mucho por entrenar antes de pensar en futuras marchas y no sufrir tanto, pero no hay miedo (os lo dice uno que creía que iba a tener agujetas y por suerte no las ha tenido)
Un saludo. Jose.

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