ENTRENANDO CON BARRO….
La mañana de ayer se presentó un poco nublada, con algún
pequeño rayo de sol cruzando las nubes que invadían el cielo y con una
temperatura que nos acompañaba de 8,5º C, la cual no nos hizo pasar ese frio
que otras veces hemos sufrido durante nuestras rutas.
Con un planteamiento desde el principio de llegar a la
Fuente La Teja sin parar y a ritmo constante, y así seguir con nuestro objetivo seguir entrenando de
cara a futuras salidas de más recorrido o marchas acordes con nuestro nivel y
el de realizar una ruta distinta a las de siempre ( por lo menos en la vuelta).
Empezamos saliendo cerca del campo de vuelo municipal de
Pinto pero al momento nos dimos cuenta que la ruta no iba a ser por donde siempre y nada fácil:
el camino no estaba muy transitable. Mucho barro, fruto de coches
todoterreno y tractores que movieron la tierra y con el tiempo de estos días,
se había convertido en un barrizal de “altura”.
Rápidamente, modificamos la ruta, volvemos sobre nuestros pasos bordeando el campo de vuelo
y yendo paralelamente por la R-4 hasta llegar a un puente que la cruzaba, donde cogimos dirección a la via pecuaria y
seguir así en dirección a la Fuente La Teja.
Durante ese trayecto, veíamos venir a compañeros de hobby (
MTB) con claros indicios de lo que nos podríamos encontrar: barro. Sus ruedas y
calzado les delataban.
Entorno al km 8 (+/-) nuestra primera “pequeña” prueba de
como íbamos en resistencia: un puente donde observábamos que muchos ciclistas
paraban para hacer su pequeño descanso pero que nosotros, como autenticos
fieras, conseguimos subir sin problemas. Para entonces, yo iba un poco cansado,
fruto de no haber entrenado últimamente mientras que Juan mostraba un buen estado de
forma.
Finalmente, llegamos a nuestra parada a media ruta, la
fuente La Teja, la cual mostraba un aspecto ambiental bueno. Todo verde pese a
estar nublado y con bastante ambiente ciclista: Al menos una veintena de
ciclistas “respostando” y cogiendo fuerzas mientras tomaban bocadillos, fruta, barritas , etc.
Nosotros aprovechamos para descansar y coger fuerzas para la “exploración” de
vuelta, donde queríamos investigar nuevas rutas para volver a Parla de nuevo y
que un día antes habíamos estudiado por los mapas de navegación.
Cruzamos unos campos de olivos, dejando a nuestra izquierda los famosos montes por los
que el otro día realizamos la ruta junto a David y nos pusimos de barro hasta
las cejas. Menos mal que esta vez de momento no habíamos encontrado tanto barro
como aquella vez…¿o si? Un barrizal en medio del camino dificultaba nuestro
paso, pero Juan, hábil lo cruzó sin problemas.
Mi “pasada” no fue tan buena como la suya. Frenándose mis rueda, tuve que ir en plan
“monopatín mientras me lamentaba si la “exploración” me iba a llevar a ponerme
de barro hasta las rodillas de nuevo.
Seguimos por una zona llana, donde cruzamos una pequeña
finca ante la amenazante mirada de unos perros que nos sacaron unas sonrisas y
alguna broma entre nosotros.
Siguiente examen: Un
pequeño puente en torno al km 16 (+/-) nos hizo poner a prueba a ver como
íbamos de energía. Pero sin problemas, e incluso con caballitos incluidos por parte de
Juan, pudimos alcanzar la cima. Lo siguiente ya fue bajada y llanura con
dirección a Torrejón de Velasco.
Ya a las puertas del
pueblo, nos topamos con un rebaño de Ovejas. Son de esos momentos que te hacen
trasladarte al campo al 100 % y te desconectan de la urbe. Tan contentos,
seguimos nuestro trayecto, llegando a Torrejón y bordeando el pueblo hasta
llegar a la salida de este, donde tomamos camino dirección a Parla.
Llega el momento difícil..
Ya me frotaba las manos imaginando que no me llenaría de
barro cuando en medio del camino: PUMM!! Barrizal para campeones. De manera
técnica pudimos sortear la mitad pero una parada de Juan por no responder ya la
bici de lo frenada que iba y acto seguido la mía por lo mismo hicieron que nos empezásemos a poner
perdidos. Unas risas y a ver el Hospital de Parla en la lejanía.
No habíamos cruzado el hospital en dirección al lago de Parla cuando otro pequeño barrizal, que no
parecía tener dificultad cuando se me giró un poco la rueda y acabé apoyando mi
zapatilla derecha en pleno barro. Era la
guinda del pastel y otras pequeñas risas hasta la llegada del lago, donde nos
limpiamos un poco y decidimos terminar la ruta realizando 5 vueltas al
velódromo. 5 km intensos con la intención de llegar a superar los 32 km que teníamos de record en ruta y a la vez que
el barro de nuestras ruedas se secase. Cabe destacar que la última vuelta la
hicimos a una media de 23 km (+/-), mas rápida de lo normal para comprobar nuestras reservas de energía.
Buenas sensaciones en esta ruta y ganas de muchas más.
Aquí os dejo el track de la ruta: ruta 11-01-14
Aquí os dejo el track de la ruta: ruta 11-01-14
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